sábado, 10 de diciembre de 2016

Y en un rinconcito...

Pasa el tiempo, nunca en vano... O tal vez siempre, lo importante es otra cosa me parece.

Lo importante es lo que miramos, cómo lo miramos... básicamente creo que las cosas cambian si en vez de hacerse la distraída, se mira hacia adentro... Aunque adentro se encuentre la nada, el vacío, el sinsentido, algo que parece la muerte... la muerte de...

El tema es que vivir cada día es aceptar la muerte un poco... la muerte de...
Si no se integra lo que se deshace, se desintegra, muere, duele... no se vive. Porque tal vez vivir sea ir pagando la muerte en cuotas...
La cosa es que aún siendo una bandada de murientes, nos encontramos (y nos desencontramos, y esto trajo tanta muerte también), y algo podemos construir...
Partiendo de la base de todos los sueños perdidos, de las lágrimas por todo lo que no fue, no es, no será, extender la mano... y nos encontramos,
con la familia que es hogar y refugio.
con amigas y amigos que son familia, rescate, tiempo compartido, mirado, pensado, hablado, reído.
con una misma, pequeña, empequeñecida tal vez, pero con algo de paz (algo de). Porque esa pequeña se conoce bien, no sólo conoce su dolor, también se sabe en su poder, en su poder dar, en su poder cantar, en su poder hacer reír a... Que conoce la música que la ayuda a nadar a la superficie, a recordar que en realidad no se toca nunca fondo, que siempre el cielo está a una brazada (a un abrazo, tal vez?) de distancia.

Entonces aparecen algunos tesoros escondidos, algunos tesoros no mirados... un regalo de quien hoy no está pero algo nos dejó... un detalle de quién está hoy, estuvo ayer, y estará siempre... una posibilidad de soñar, de jugar, de mirarse al espejo y reconocer que algo se está reedificando. A herida abierta aún, ansiosa y sangrante... pero algo asoma, tímida y fugazmente, y así, respetando su timidez, dejarlo crecer...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario